Redolosi Gabinete de Psicología en Cádiz

¿Te enganchas a los juegos?

¿Te enganchas a los juegos?

Como comenté en la entrada anterior, hay una forma disfuncional de relacionarnos con los demás que nos provoca mucho malestar y que se llama “juegos”.
Para que entiendas mucho mejor a que me refiero cuando hablo de ésto, te pongo un ejemplo extraído del libro “Mujeres que aman demasiado”, que recomiendo leer.

Antes quiero puntualizar los distintos papeles: Rescatador, es quien trata de ayudar; el perseguidor, quien trata de culpar; y la víctima quien está libre de culpa e indefenso.

Tom, que a menudo vuelve tarde a casa, acaba de llegar a su dormitorio. Son las 11.30 de la noche y su esposa, Mary, comienza.

MARY (llorosa) (papel de víctima): ¿Donde estabas? He estado preocupadísima. No podía dormir, y tenía miedo de que hubiera habido un accidente. Tú sabes cómo me preocupo. ¿Cómo pudiste dejarme así sin al menos llamarme para decirme que seguías vivo?

TOM (en tono apaciguador) (Rescatador): Oh, querida, lo siento. Pensé que estarías dormida y no quería despertarte con una llamada. No te enfades. Ya volví y te prometo que la próxima vez te llamaré. En cuanto me prepare te masajearé la espalda y te sentirás mejor.

MARY (enfadándose) (Perseguidor): ¡No quiero que me toques! ¡Dices que la próxima vez llamarás! Bromeas. La última vez que pasó esto dijiste que llamarías, ¿y lo hicistes? ¡No! No te importa si yo estoy aquí pensando que estás muerto en la calle. Nunca piensas en los demás, así que no sabes lo que es preocuparse por alguien querido.

TOM (desvalido) (Víctima): Querida, eso no es cierto. Sí pensaba en ti. No quería despertarte. No sabía que te enfadarías. Sólo trataba de ser considerado. Parece que haga lo que haga, me equivoco. ¿Y si te hubiese llamado y tú hubieses estado dormida? Entonces yo sería un imbécil por haberte despertado. Nunca puedo ganar.

MARY (cediendo) (Rescatadora): Bueno, eso no es verdad. Es sólo que eres muy importante para mí; quiero saber que estás bien, que no te han atropellado por ahí. No estoy tratando de hacerte sentir mal; sólo quiero que entiendas que me preocupo por ti porque te quiero mucho. Lamento haberme enfadado tanto.

TOM (presintiendo una ventaja) (Perseguidor): Bueno, si te preocupas tanto, ¿por qué no te alegra verme cuando llego a casa? ¿Cómo es que me recibes con todos esos reproches sobre donde he estado? ¿Acaso no confías en mi? Me estoy cansando de tener que explicarte todo siempre. ¡Si confiaras en mí te dormirías, y cuando yo llegara te alegrarás de verme en lugar de atacarme! A veces pienso que simplemente te gusta pelear.

MARY (levantando la voz) (Perseguidor): ¡Alegrarme de verte! ¿Después de estar aquí dos horas pensando en dónde estarías? Si no confio en ti es porque nunca haces nada para que confíe en ti. ¡No llamas, me culpas por enojarme, y después me acusas de no ser agradable contigo cuando al fin llegas! ¿Por qué no vuelves adonde estabas, donde sea que hayas estado toda la noche?

TOM (en tono conciliador) (Rescatador): Mira, sé que estás enojada, y mañana tengo mucho trabajo. ¿Y si te preparo una taza de té? Eso es lo que necesitas. Después me daré una ducha y vendré a la cama. ¿De acuerdo?

MARY (llorando) (Víctima): Tú no entiendes lo que es esperar y esperar, sabiendo que podrías llamar pero no lo haces, porque no soy tan importante para ti…

¿Nos detenemos aqui? Como podrán ver, estos dos podrían seguir intercambiando lugares en su triángulo de posiciones como rescatador,

¿Cómo no engancharse a los juegos? Una de las mejores maneras, según la autora del libro, es utilizando utilizando mucho la exclamación “Ah”. Por ejemplo, en respuesta a la excusa de Tom, Mary puede responder “Ah”  y seguir durmiendo.

Es una experiencia fortalecedora el no dejarse atrapar en la lucha implícita en los intercambios de rescatador-perseguidor-víctima. No engancharse, mantener la objetividad y la dignidad, hacen que una se sienta maravillosamente.

 
 
 

Licenciada en Psicología Clínica y experta en Psicopatología y Salud con formación específica en trastornos de la personalidad. Especializada en psicooncología y en atención en la enfermedad crónica y aguda.
Colaboradora de la Facultad de Psicología de la Uned.
Realizo talleres para los familiares de pacientes dependientes para el Ayuntamiento de Cádiz, continuando con los de estimulación cognitiva para las personas de mayor edad en la UDP Unión Democrática de Pensionistas y distintos talleres de deshabituación tabáquica y los de salud sexual para enfermos crónicos a través de la Escuela de Pacientes.
Pertenezco al grupo de trabajo de Psicooncología del cop de Sevilla. Soy miembro de la SEPO.
Consultas privadas tanto en Cádiz como en San Fernando.

2 comentarios
  1. Hola, me encantan tus artículos y por ello tienes un premio en mi blog, enhorabuena!!!

    http://pasionesydebilidades.blogspot.com.es/

  2. Gracias por tu premio y me encanta que te gusten los artículos.
    Un saludo.

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