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Distorsión cognitiva 4: Descalificar lo positivo

Distorsión cognitiva 4: Descalificar lo positivo

“Si exagerásemos nuestras alegrías como hacemos con nuestras penas, nuestros problemas perderían su importancia.” Anatole France.

 

Una ilusión mental incluso más espectacular es la persistente tendencia que tienen algunos individuos a transformar las experiencias neutras o incluso positivas en negativas. No se trata sólo de ignorar las experiencias positivas, usted las transforma inteligente y rápidamente en su opuesto de pesadilla. A esto lo llamo “alquimia al revés”. Los alquimistas medievales soñaban con encontrar algún método para transmutar ciertos metales en oro. Si usted ha estado deprimido, es probable que haya desarrollado el talento de hacer exactamente lo contrario: usted puede transformar en un instante una felicidad de oro en un plomo emocional. Sin embargo, no lo hace intencionalmente; es probable que usted ni siquiera se dé cuenta de lo que se está haciendo así mismo.

Un ejemplo cotidiano sería la forma en que la mayoría de nosotros hemos sido condicionados para responder a los elogios. Cuando alguien alaba su aspecto o su trabajo, puede que usted se diga a sí mismo: “Quieren quedar bien, y nada más”. Con un golpe rápido, usted descalifica mentalmente su elogio. Y hace lo mismo con ellos cuando les dice: “Oh, no tiene importancia, de verdad”. Si usted arroja continuamente agua fría sobre las cosas buenas que suceden, ¡no se sorprenda si la vida parece húmeda e inhóspita!

Descalificar lo positivo es una de las formas más destructivas de la distorsión cognitiva. Lo que usted hace se parece a un intento científico para encontrar pruebas que confirmen alguna hipótesis personal. La hipótesis que predomina en su pensamiento depresivo es por lo general alguna versión de “yo soy de segunda clase”. Cada vez que tiene una experiencia negativa, usted se detiene en ella y llega a esta conclusión: “Eso prueba lo que he sabido siempre”. En cambio, cuando tiene una experiencia positiva, se dice a sí mismo: “Ha sido una casualidad. No tiene importancia”. El precio que paga por esta tendencia suya es una intensa tristeza y la incapacidad para apreciar las cosas buenas que le suceden.

Si bien este tipo de distorsión cognitiva es un lugar común, también puede constituir la base de una de las formas más extremas e intratables de la depresión. Por ejemplo, un joven hospitalizado durante un grave episodio depresivo, me dijo: “ No puedo importarle a nadie porque soy una persona horrible. Soy un solitario. No hay nadie en el mundo que dé un centavo por mí”. Cuando fue dado de alta del hospital, muchos pacientes y miembros del personal manifestaron una gran simpatía por él. ¿Adivina cómo negó este joven todo esto? “Ellos no importan, porque no me ven en el mundo real. Una persona real fuera del hospital nunca se interesaría por mi”. Le pregunté entonces cómo conciliaba esto con el hecho de que tuviera muchos amigos y familiares fuera del hospital que realmente se interesaban por él. Me respondió: “Ellos tampoco cuentan, porque no conocen mi verdadera personalidad. Mire, doctor Burns, por dentro estoy absolutamente podrido. Soy la peor persona del mundo. ¡Sería imposible que le gustase realmente a alguien ni siquiera durante un momento!”. Al descalificar las experiencias positivas de este modo, el joven pudo mantener una creencia negativa que evidentemente no era real y no coincidía con sus experiencias cotidianas.

Aunque su pensamiento negativo no se probablemente tan extremo como el de ese paciente, puede que esté ignorando muchas veces al día, inadvertidamente, cosas positivas que le hayan sucedido. Este actitud elimina gran parte de la riqueza de la vida y hace que las cosas parezcan innecesariamente tristes.

¿Cómo detectarla?

Quitar importancia, ignorar o desvalorizar repetidamente las experiencias positivas, centrándose principalmente en lo que va mal de nuestra vida.

¿Cómo combatirla?

Centrarnos en los acontecimientos agradables que nos ocurre y escribir (la frecuencia en función de lo dominante que sea la distorsión) las cosas buenas que tenemos y que hemos conseguido.

Personalmente creo que esta distorsión es de la más común pero tambíen de la más fácil de detectar y combatir y si no ya me direis…

Feliz y provechosa semana!!

Licenciada en Psicología Clínica y experta en Psicopatología y Salud con formación específica en trastornos de la personalidad. Especializada en psicooncología y en atención en la enfermedad crónica y aguda.
Colaboradora de la Facultad de Psicología de la Uned.
Realizo talleres para los familiares de pacientes dependientes para el Ayuntamiento de Cádiz, continuando con los de estimulación cognitiva para las personas de mayor edad en la UDP Unión Democrática de Pensionistas y distintos talleres de deshabituación tabáquica y los de salud sexual para enfermos crónicos a través de la Escuela de Pacientes.
Pertenezco al grupo de trabajo de Psicooncología del cop de Sevilla. Soy miembro de la SEPO.
Consultas privadas tanto en Cádiz como en San Fernando.

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